El problema de la cancelación repentina de eventos por pura y exclusiva culpa de uno de los asistentes (texto de Romina Celano)
Supongamos un evento "X", planeado con una semana mínima de anticipación por los sujetos "A" y "B" (tomamos un caso con pocas variables para evitar confusiones). Llegado el día (un viernes a la tarde) "A" concurre al lugar del evento con quince minutos de anticipación (pues es fanático de la puntualidad en contraposición a su padre que llega tarde a todos lados). "B" no aparece. Analicemos que ocurre en los quince minutos previos al evento, cuando todavía no se precipita la cancelación: "A" tiene expectativas mínimas, se va a encontrar con su amigo "B", charlaran de las últimas novedades, recordaran viejas épocas, tomarán mate, café o una bebida alcohólica. Si se tratara de un encuentro amoroso entonces "A" tiene expectativas elevadas. Si es sujeto femenino, piensa si la ropa le queda bien, se pone un poco nerviosa. Si es sujeto masculino mentalmente recuerda haberse bañado y piensa cuanto tiempo pasara has...