Cartas a un joven poeta (de Rainer María Rilke )
[...] Usted pregunta si sus versos son buenos. Me pregunta a mí. Antes ya le había preguntado a otros. Los manda a revistas. Los compara con otras poesías y se inquieta si ciertos editores rechazan sus intentos. Bueno (ya que me ha permitido que le aconseje), le pido que renuncie a todo eso. Usted mira hacia afuera, y eso, ante todo, es lo que no debería hacer ahora. Nadie puede aconsejarle ni ayudarle, nadie. Sólo hay un recurso. Entre en usted mismo. Explore la causa de su deseo de escribir; pruebe si ella extiende sus raíces en lo más profundo de su corazón. Admita si usted moriría si se le prohibiera escribir. [...] Después acérquese a la naturaleza. Intente, como un primer hombre, contar lo que ve y presencia, ama y pierde. [...]Refiera todo esto con sinceridad profunda, silenciosa, humilde, y utilice para expresarse las cosas de su entorno, las imágenes de sus sueños y los objetos de sus recuerdos. Si su cotidianeidad le parece pobre, cúlpese a sí mismo, dígase que no es lo sufic...