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Mostrando las entradas con la etiqueta Jorge Luis Borges

La colección de obras de Borges estará en bares notables

Se lanzó “Yo leo en el bar” , una nueva propuesta del Ministerio de Cultura porteño que consiste en la instalación de bibliotecas con la colección de completa de Jorge Luis Borges en 15 bares notables de la Ciudad. Los libros, donados por la editorial Planeta, estarán al alcance de porteños y turistas que se acerquen a los bares a disfrutar del placer de la lectura. Los ejemplares disponibles serán: Atlas, Borges de Buenos Aires, Crónicas de Bustos Domecq, El Aleph, El Compadrito, El libro de arena, El Libro de los seres imaginarios, Fervor de Buenos Aires, Literaturas germánicas medievales, Los mejores cuentos policiales, Luna de enfrente, Obras Completas I, II, III y IV, Prólogos, Seis problemas para Don Isidro Parodi, Textos recobrados (1919-1929) y Textos Recobrados II (1931-1955). En los siguientes Bares Notables se instalarán progresivamente las bibliotecas: TORTONI, Av. De Mayo 825, 4342-4328 EL GATO NEGRO, Av. Corrientes 1669, 4371-6942 EL PROGRESO, Av. Montes de Oc...

Borges: "Sueños más precisos que la vigilia de hoy" (por Sebastián Olaso)

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Quizás no exista ninguna realidad. Es probable que las ilusiones y los sueños gobiernen la nada. Y que lo único que exista sea esa imagen ideal, esa idea imaginaria. Entonces, si no existe el hombre, todo lo que uno haga, diga, piense, proyecte, sufra, goce, será vano. La inutilidad (la vanidad, en su sentido estricto) de todas las empresas y de todos los deseos humanos está siempre en el centro del mundo borgiano. Siempre. En el centro. El tiempo y el espacio tienen, en Borges, una dimensión parecida a la humana. Si se trata de elementos ilusorios, tampoco existen. Su invención más conocida, el Aleph, es justamente eso: "El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño". " El espacio no tiene ningún efecto. Todo está en el mismo, minúsculo lugar. Con el tiempo sucede algo parecido: Si es cierto que nada existe, la ilusión del tiempo no es suficiente para separar el presente, el pasado y el futuro. To...

Juan López y John Ward (de Jorge Luis Borges)

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Les tocó en suerte una época extraña. El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras. López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote. El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte. Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel. Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen. El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender. Jorge Luis Borges de Los Conjurados Otros artículos sobre la guerra de Malvinas: Reina Madre (por Raúl ...