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Mostrando las entradas de agosto, 2008

Sólo la ausencia puede nombrar la ausencia

"La vida es trágica, por eso hay que contarla cómicamente"
John Irving



Al decir de Isidoro Blaisten “La vida son momentos, momentos que son siempre algo para recordar”, y momentos dignos de recuerdos son los que quedan al ser atravesado por sus textos.
Osvaldo Gallone y Alicia Digón, escritores y amigos de Blaisten, fueron testigos cómplices de algunos de esos momentos motivo por el cuál los llamamos a recordar, para intentar ver al hombre que fue capaz de perdurar en la palabra, tal como él definió a la escritura.
Gallone nos dice que “lo que queda de un escritor es lo que escribió”, de allí que para recordarlo nos habla de su obra. Nos cuenta que el primer libro de Blaisten -“Sucedió en la lluvia”- fue un libro de poesías. Isidoro definió alguna vez a la poesía como aquella que “descorre el velo de la belleza” y como también decía que el humor es aquel que “desgarra el velo de la estupidez humana”; opinaba que entre ambos “ se establece un nexo misterioso entre dos cosas apare…

Sobre la poesía como consuelo (por Alejandro Bennet)

La poesía permite (además de todas las sensaciones brindadas por la misma poesía) la creación de artículos varios que hablen de dichas sensaciones o de los muchos recovecos que se forman a la hora de intentar congeniar con el lenguaje y crear un poema. A continuación: una opinión personal.
Leí que para alguien (creo que era mujer pero los apodos a veces son hermafroditas) la poesía es una manera de evitar el dolor de cabeza, pura expresión sin filtro en donde todo vale por el simple hecho de haberse ocurrido, un juego entre una cosa y otra bajo relaciones lúdicas que en lo profundo no guardan ninguna relación con algún sentido.
Yo sí pienso que en la poesía hay expresión, pero con ciertas reglas –que se pueden romper con conciencia de estar siendo avasalladas- . No es de retrogrado, es de obsesivo, de histérico. No soporto que alguien crea que cualquier resultado salido de la mente humana es valioso de por sí. No soporto que crean que la existencia humana es valiosa siquiera. No soporto…

La metáfora según Christopher Boone

La gente me provoca confusión.
Eso me pasa por dos razones principales.
La primera razón principal es que la gente habla mucho sin utilizar ninguna palabra. Siobhan dice que si uno arquea una ceja puede querer decir montones de cosas distintas. Puede significar «quiero tener relaciones sexuales contigo» y también puede querer decir «creo que lo que acabas de decir es una estupidez».
Siobhan también dice que si cierras la boca y expeles aire con fuerza por la nariz puede significar que estás relajado, o que estás aburrido o que estás enfadado, y todo depende de cuánto aire te salga por la nariz y con qué rapidez y de qué forma tenga tu boca cuando lo hagas y de cómo estés sentado y de lo que hayas dicho justo antes y de cientos de otras cosas que son demasiado complicadas para entenderlas en sólo unos segundos.

La segunda razón principal es que la gente con frecuencia utiliza metáforas. He aquí ejemplos de metáforas

Se murió de risa
Era la niña de sus ojos
Tenían un cadáver en el armario
Pasam…

Nuevo buscador múltiple en cruzagramas

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Carta abierta a "LA PÚA" (Oliverio Girondo)

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Señor don Evar Méndez. París, diciembre, 1922

Querido Evar:

Un libro -y sobre todo un libro de poemas- debe justificarse por sí mismo, sin prólogos que lo defiendan o lo expliquen. [...]

¡Qué quieren ustedes!... A veces los nervios se destemplan. Se pierde el coraje de continuar sin hacer nada... ¡Cansancio de nunca estar cansado! Y se encuentran ritmos al bajar la escalera, poemas tirados en medio de la calle, poemas que uno recoge como quien junta puchos en la vereda.
Lo que sucede entonces es siniestro. El pasatiempo se transforma en oficio. Sentimos pudores de preñez. Nos ruborizamos si alguien nos mira la cabeza. Y lo que es más terrible aún, sin que nos demos cuenta, el oficio termina por interesarnos y es inútil que nos digamos: "Yo no quiero optar, porque optar es osificarse. Yo no quiero tener una actitud, porque todas las actitudes son estúpidas... hasta aquella de no tener ninguna"...
Irremediablemente terminamos por escribir: Veinte poemas para ser leídos en el tranví…

La teoría del cuento moderno (por Edgar Allan Poe)

Si se me preguntara cuál es la mejor manera de que el más excelso genio despliegue sus posibilidades, me inclinaría sin vacilar por la composición de un poema [...] Señalaré al respecto que en casi todas estas composiciones [cuento, poema], el punto de mayor importancia es la unidad de efecto o impresión. Esta unidad no puede preservarse adecuadamente en producciones cuya lectura no alcanza a hacerse en una sola vez. Dada la naturaleza de la prosa, podemos continuar la lectura de una composición durante mucho mayor tiempo del que resulta posible en un poema en verso. Si este último cumple de verdad las exigencias del sentimiento poético, producirá una exaltación del alma que no puede sostenerse durante mucho tiempo. Toda gran excitación es necesariamente efímera. [...] Si se me pidiera designar la clase de composición que, después del poema tal como lo he sugerido, llene mejor las demandas del genio, me pronunciaría sin vacilar por el cuento. [...]
Un hábil artista ha construido un rel…

La infancia del escritor (por Gabriel García Marquez)

[...] Es difícil que haya una línea en algunos de mis libros que no tenga su origen en la infancia... Durante los primeros ocho años de mi vida, tuve las experiencias que luego he elaborado poeticamente, literariamente a través de toda mi vida.
Y pocas experiencias posteriores me han sido tan útiles como las de la infancia. En realidad yo podría decir que toda mi obra tiene su cantera en los primeros años de la infancia. No recuerdo esa época, ni la de como un niño feliz, ni la de un niño infeliz, sino como la de alguien que tenía una vida propia, un mundo propio dentro del cual vivía y que es el que ha alimentado todo el resto de mi obra. [...]



Gabriel García Marquez Visitá La Luna Naranja: la sección de literatura para niños de CRUZAGRAMAS

Las cosas que todavía nos emocionan

Pareciera que cuando uno es niño todo es más emocionante que en el resto de nuestra vida. Pareciera que hay muchas más cosas que nos mueven los sentimientos más dispares, pero igualmente intensos. Si hasta un paquete de figuritas sin abrir nos resulta la cosa más excitante del mundo.

Sin embargo, en la adultez también hay cosas que movilizan nuestra emoción, sólo que nos lleva un poquito más de tiempo y de esfuerzo darnos cuenta de eso. Asumirlo y expresarlo, ésa es la cuestión.

Aquí algunas de las cosas que todavía me emocionan:
- el ronroneo de la Luna, la gata gorda y peluda que se duerme sobre mis piernas y me induce al relax en segundos;
- los abrazos con orgullo de mi mamá, que de tan fuertes me reducen el tamaño y la terquedad;
- descubrir un nuevo gran disco, compañero inseparable para los días en que necesito en que alguien diga las cosas por mí;
- los reencuentros con los amigos…

¿Y a vos?

publicá aquí en los comentarios, algunas de las cosas que todavía te emocionan...

Acá estoy yo, y ahí la hoja (por Jules)

Y acá estoy yo, y ahí la hoja; y yo sigo estando acá, así de lejos.


Vengo preguntándome el porqué de este bloqueo desde hace mucho tiempo. Pienso en haber escrito una maravilla que nunca pude soñar. A veces me enfrasco en la búsqueda de la originalidad, la ruptura del status quo, y me olvido de mi placer. Y yo sé que no me muero por lo original, sólo me gusta el papel. Sólo me gusta exponer una inspiración fugaz, y no más que un suspiro de mi tiempo. Odio forzarme a las letras; odio el cansancio de mis manos. Me gusta hablar, no que me aplaudan.


Cada párrafo es un corte, es un cuchillo revolviendo lo que queda de mí. Me exprime la carne para sacar de mi sangre el último jugo que queda, lo que chorrea de mi energía. A cada línea se hace más evidente la falta, y yo me pregunto por qué sigo con esto, y me detengo a ver por qué sigo caminando en este pantano, si confío tanto en volver a caminar sobre esa agua o es que no me importa ahogarme. Cada palabra es un parto, se lleva una parte gest…

El telegrama más corto

Los telegramas más cortos que se han intercambiado, fueron los que se enviaron Victor Hugo y su editor.


Victor Hugo quería saber qué aceptación tenía su última novela. El telegrama que envió para averiguar esto no contenía ninguna palabra: era sólo un signo de interrogación (?). La contestación del editor no tardó en recibirse y fue tan contundente como la primera: un signo de exclamación (!).


Enviado por Javier Covasanschi para cruzagramas (gracias!)


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