Naufragio azul (texto de Androtéx)

Algo pasa a través mío y no me deja más que un rastro de humo. Me armo de un par de ojos como si fuera un hombre, de un par de sueños como si fuera yo, y de una verdad como si no fuera nadie. No quiero ir a ningún lado, ya casi estoy despierto. Casi porque estoy al costado mío, y no-dormido porque me falta ese heroísmo singular del mundo onírico.
Camino dejando atrás a los pozos y su canto irresistible. Ahora el problema son las planicies que borran excusas a mi caída. Trago tierra para fingir explicación y escupo macetas ilegibles.
Veo una reja y me siento preso a ambos lados. Voces inútiles dicen buscar las luces de un faro hundido desde siempre. Me doy vuelta y me enfrento al espejo. Me acerco hasta caer del otro lado. Mi copia me abraza hasta hacerme suyo y juntos volteamos hacia nuestro lado del cristal.
Naufrago en el tintero sin rumbo fijo ni costa visible, ensillado de ilusiones y listo para zambullirme en el mar blanco del papel. Vomito entonces los chorros azules de mi tinta. Tomo mi goma y empiezo a escribir.


Cuando le dije "te tenés que presentar ante el público", el tipo se despachó con algo así como esto: Yo me llamo Andrés. Viene del verbo inglés “undress”, que quiere decir “sacate la ropa”. Llevo dadas 26 vueltas al sol. Metro ochenta y cinco. Castaño. Piscis. Miedo a la luz. Bostero. Heterosexual, creo. Flaco. Macanudo, depende. Alto, ya lo dije. Color azul. Mejor amigo mío. Usted me va a reconocer muy fácil: tire una moneda al piso, y cuando vea alguno que mira al otro lado, déle un cachetazo por boludo. Ese soy yo, mucho gusto.
Perdón, acá voy de nuevo como se debe: Gran amigo de mis amigos. De los que no, no tanto. Clásico vueltero y poco claro. Tardío desertor en Ciencias Económicas y futuro desertor en otra cosa. Vivo a mitad de camino entre lo que no soy y lo que debo ser. Adiestrador de fantasmas. Habitante de extremos inofensivos, como todo cobarde. Muy corajudo en vivencias oníricas donde no cargo con ciertos miedos, tiranos en mi vigilia. Me trastorno para poder continuar. Llevo un reloj que gira al revés y puede que se me escuche bajo. No, no susurro: grito afónico. Por eso escribo.
Para dar con mis restos diríjase a: parandroide.blogspot.com


Yo agrego: está cursando actualmente el Taller de creatividad literaria. Y es miembro de Cruzagramas desde hace un buen tiempo. Dejale todos los comentarios que quieras!!