Más extraño que la ficción


¿Alguna vez han tenido la sensación, frente a un episodio que se eleva más allá de la cotidianeidad de sus vidas, que vuela hacia un área colmada por lo anecdótico (por lo bizarro, incluso), de que eso no podría haber sucedido sin que alguien lo hubiera escrito previamente? Es decir, el hecho de que el colectivero no me abriera la puerta después de que me vio corriendo alocadamente hacia él y, luego, se volviera a negar, pero esta vez con sorna, cuando el colectivo fue detenido por el semáforo y yo tuve que correr detrás de él podría llegar a ser una casualidad. Pero, si a eso le sumo cuarenta minutos de retraso a la oficina y que el colectivo siguiente no paró, eso ya es una escena guionada.

Ya lo dice la sabiduría popular, “el hombre es un animal de costumbres”. Precisamente por eso es que estamos acostumbrados a buscar lo inesperado en la ficción. En ese terreno permitimos que un taxista se quede dormido en medio de una gran autopista, cambie de carril, choque contra un camión transportador de butano sin butano, que a su vez se lleva por delante una camioneta de traslado de pacientes ambulatorios, salgan despedidas varias personas, se detengan dos policías a mover a los heridos fuera del pavimento y los atropelle otro auto, así hasta llegar a un accidente múltiple que incluye catorce vehículos y ocho kilómetros de autos detenidos. ¿O no será que eso sucedió realmente ayer?

Más allá de cualquier contraejemplo extraordinario, nosotros siempre preferimos mantenemos en la comodidad de nuestros hábitos: sencillos, conocidos, elegidos. Pero, ¿elegidos por quién? Esto es precisamente lo que plantea la película Más extraño que la ficción (Stranger than fiction, en idioma original), de reciente aparición en DVD.

La historia versa sobre un inspector fiscal (por así decirlo, ya que el protagonista es un hombre que trabaja para la IRS de Estados Unidos) que un día empieza a escuchar una voz que narra todo lo él que hace, pero nadie más la escucha. Entonces, comienza una búsqueda un poco singular por saber de quién es la voz y por qué describe, con un lenguaje muy poético, todo lo referente a su vida. Singular, porque decide acudir a un profesor universitario de literatura para que lo ayude, y por los métodos que uno desarrolla y el otro aplica. Como se imaginarán, la que narra es una escritora. Ella no sabe cómo terminar su novela e ignora que su protagonista es un hombre real condicionado por su escritura. Así como el inspector fiscal ignora que hay alguien que está, desde hace diez años, tratando de terminar un libro que lo tiene a él como personaje central.

Como verán, he tratado de describir los puntos básicos de una trama que, si bien es sencilla, no deja de tener una riqueza difícil de explicar en unas líneas. Pero, créanme que, es una historia distinta a lo que suele verse generado por las inmensas factorías de Hollywood. Es una película muy bien filmada por Marc Forster (director de Descubriendo Nunca Jamás) y con una muy sólida actuación de Will Ferrell, de quien quisiera aclarar que no era santo de mi devoción, hasta ahora. También se lucen Dustin Hoffman (el profesor universitario) y Emma Thompson (la escritora) en los otros roles centrales, con buenos acompañamientos de Maggie Gyllenhaall y Queen Latifah.

Resumiendo, si les gustan la buenas historias bien contadas, veánla; van a darles unas incontenibles ganas de escribir después de soltar un suspiro de satisfacción cuando estén pasando los créditos de la película.