La malinche (por Mario Farber)

Los vimos descender de los barcos. Eran centauros con rostros pálidos y barbados. Un metal duro y plateado les acorazaba los torsos. Sus lanzas despedían fuego. Quemaron sus propias naves.

Eran los dioses de la Profecía. Venían a reclamar las tierras de Moctezuma. Hernán Cortéz guiaba las ambiciones de esos dioses.

A él le regalamos veinte esclavas, que distribuyó entre sus capitanes dioses. Se sorprendió al oír que una hablaba dos lenguas: la maya y la azteca. La llevó a su tienda. Mientras retozaban por las noches, le enseñó su lengua. Tuvieron un hijo al que llamaron Martín.

Malinche se enamoró de Cortéz, y ese amor le duró toda la vida. Los dos se volvieron inseparables. Ella acompañó a Cortéz en todas las campañas. Le indicó por donde tenía que subir a nuestra capital.

Malinche trajo a nuestras tierras el oficio de traductor. Qué hacía con un oficio como ese? Traducía a la lengua de su amo los mensajes que le mandábamos. Ella nos respondía por él en nuestro idioma. Malinche fue la boca de Hernan Cortéz. Su voz nos propuso los pactos que él no cumplió. Ella fue quien le contó cuales eran nuestras costumbres. Fue testigo tácita de como nos mataban. Fue fiel a su amor antes que a su raza. Traductor. Traidor.

publicado originalmente en 
http://mariofarber.blogspot.com/2009/10/la-malinche.html