Día del niño 2007

a los niños del mundo...


Explota una bomba en Kosovo y un niño corre bajo la espuma de humo detonante de una guerra...

En Suiza, un pequeño remonta su barrilete, protegiendo detenidamente la piola, que roza sus manos de cautela.

Brilla el sol en Buenos Aires, y una clase entera observa en el patio del colegio, al avión que se desliza bajo la atmósfera pulcra, destilando dibujos de algodón circulares, sin fines premeditados ni antojos de seducirlos a abandonar el recreo.

En la quinta avenida un niño estampa su nariz sobre las vidrieras de la juguetería más famosa de la ciudad.

Dos pequeñas atletas chinas, miran un pedazo de cielo azul, al finalizar su jornada de entrenamientos. Sueñan con un abrazo que distienda sus precoces músculos.

El barro en el Chaco, arrasa con las pertenencias que la inundación acaba de llevarse; una niña de lágrimas morenas se despide de su muñeca de ojos hundidos.

Cerca del Obelisco, una carita sucia, abandona la basura y los cartones, para observar maravillado las burbujas distribuidas en el aire, por un vendedor ambulante.

Sueñan con ojos de niño una realidad de frescura e ilusión. Ansian detener todas las balas. Moldear la paz. Estrechar todas las manos.
Derraman las mismas lágrimas. Añoran los mismos besos. Necesitan hechar raíces firmes a la tierra de las flores y cultivar de imaginación todos sus días.

Hacen de la risa el único medio de vida. Corren por las calles motivados por delirios de circo y narices de payasos tristes sin aplausos.

Embellecen la forma de las nubes. Ambicionan el sonido del mar, de oleajes escondidos dentro de un caracol. Hacen culto a las alturas, al pájaro de alas abiertas que vuela lejos y los eleva más allá del universo adulto. De un mundo no preparado para sus frágiles posibilidades de inocencia. Que no sabe de relojes ni de protocolos.

No pestanean para atesorar cada segundo.
No dejan para mañana lo que puede conquistarse hoy.
Laten con cada uno de sus trazos. Impresionan de colores fuertes las realidades más grises. Salvan de las tormentas. Acarician los senos del evento mas increíble en la historia de la humanidad .
Y lloran cuando llegan bienvenidos al mundo, titulándote “mamá”.

Crean. Curiosean. Succionan. Asimilan. Endulzan. Multiplican. Complementan. Recompensan. Enamoran. Suavizan . Encantan y transforman.
Desnudan con el perfume de su niñez, esa infancia lejana de sabor a magia y cuento, a la que siempre, nostálgicos de epocas felices, deseamos regresar...